Se ha dicho siempre que Bogota es tierra de todos y tierra de nadie. Se la describe como una ciudad cosmopolita y con el respeto de los demás, una metrópoli enorme y única en Colombia en todos sus aspectos : su extension , su población, sus barrios. Diversa en su variedad cultural , sus gentes , sus grupos sociales y hasta su miseria. Pensar en Bogota es sinónimo , de stress, de agotamiento, de ruido ensordecedor, aparentemente ingobernable casi indómita , caótica y cuestionada. Titánico desafío para quienes la gobiernan , para quienes pretenden direccionarla, organizarla y proyectarla hacia el futuro.
Pero desde el fondo de ese cuadro casi dantesco , de atrás, de una nube contaminante que la opaca como a las grandes ciudades contemporáneas, aparece como por arte de taumaturgia una Bogota diferente : azul fría y romántica, para confirmarnos a los que aquí nacimos y a muchos de los adoptados, porque la amamos , la sufrimos, la extrañamos en la distancia y la anhelamos a pesar a todo. Imponente desde los cerros tutelares que la vigilan sigilosos para hacerla casi infranqueable, permitiéndole pavonearse a lo largo de la meseta en la cual nació, rodeada por la sabana con la cual se funde, dejando atrás el rojizo de su arquitectura y la urbanización angustiosa que llena cada vez mas las alturas para albergar a lugareños y forasteros, cediendo su lugar al policromo verde de un bellísimo altiplano agrícola y ganadero que alimenta a cerca de 10 millones de almas que la habitamos .
Bogota es ciudad de contrastes; de los pomposos centros comerciales que aparecen casi a diario, a la pequeña tienda de los barrios donde todo se consigue, donde aun se encuentran los productos mas inverosímiles que parecieran haber detenido el tiempo en su interior , donde el comercio se realiza sobre la base de la palabra , donde las cuentas se llevan en cuaderno y se manifiesta que "por ahí el IVA no pego" donde el compromiso se honra el día de pago en una cadena interminable que ha permitido la sostenibilidad de las mayorías . donde se pueden adquirir : una peinilla, ciento veinticinco gramos de cafe, un cuarto de azúcar , quinientos pesos de salchichón , panela, veladoras de cebo, estampas de todos los santos, especias básicas en pequeños empaques, lichigo, papa , liberales , y pan con vendaje en esa tradicional talega de papel que ha ganado la batalla sobre sus homólogas de polipropileno hoy reducidas a su mínima expresión por ley de la Republica.
De los vehículos lujosos y costosos de marcas afamadas, a sus viejos parientes que deambulan por las calles, en un acto que pareciera providencial casi que por milagro. De las ruidosas motos de los clubes harlistas a las cerca de quinientas mil que en todas las clases y cilindrajes, recorren la ciudad para intentar una mejor movilidad , pero la invaden simulando una nube de langostas .
De la Bogota hermosa que tiene verde corazón, representado en el parque Simon Bolivar, un remanso de paz y oxigeno donde día tras día cientos de deportistas compran una esperanza de mayor y mejor vida y donde los fines de semana mas y mas familias lo convierten en sitio de recogimiento, paseo dominguero, pista de patinaje, cielo de cometas y campo de conciertos; de esa Bogota quiero hablar en este blog para mostrar a la que nadie ve, aquella que para poder apreciar debe amarse , como se ama a la mujer que para uno es perfecta , aunque los demás le vean todos los defectos. Esa Bogota vista desde lo profundo del corazón y no desde la crueldad de la razón, la que crece implacable con el paso de los años, ante la mirada impotente de quienes quisieran frenarla. Donde todo el mundo cabe, donde todo el mundo llega con esperanzas, donde todos echan raíces, donde todos progresamos en mayor o menor medida . Esa, que ha visto generaciones enteras de familias crecer y conquistar , refugio para muchos desamparados, para desplazados, aquí donde si te cambias de barrio y no le cuentas a nadie , corres el riesgo o la ventaja de perderte en el tiempo y en sus entrañas
De esa ciudad hablaremos aquí, de sus lugares de sus gentes, de sus historias . una visión positiva, una observación deshilvanada, sin método, solo habrá lugar para aquello que los sentidos nos produzcan emoción y aumenten la ceguera del corazón.
Advertimos que desafortunadamente y por lo menos en esta vida no hay espacio aquí para la critica y la descalificación , solo hay lugar para lo apreciable de esa novia que el Dios de mi Madre y el destino me dieron en suerte y la cual me niego a aceptar bajo una denominación que no sea :
BOGOTA ES BONITA !
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